LAS DISTINTAS REGULACIONES EN LOS IMPUESTOS AUTONÓMICOS PROVOCAN CAMBIOS DE RESIDENCIA

Por todos es conocido que en España la gestión, recaudación y regulación de algunos aspectos de determinados impuestos están cedidos a las Comunidades Autónomas. Ese es el caso, por ejemplo, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD), del Impuesto sobre el Patrimonio (IP) y de parte de la recaudación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Los importes a pagar en algunas de las Comunidades son tan significativos que muchas personas no han dudado en cambiar su lugar de residencia o llevar a cabo donaciones para evitar o reducir el pago de impuestos en el futuro. Por ejemplo, un hijo que recibiera una donación de su padre por importe de 200.000 euros en Asturias debería pagar más de 31.000 euros en concepto del ISD. Sin embargo, si el hijo residiera en Madrid, únicamente debería pagar unos 310 euros aproximadamente por ese mismo impuesto.
Estas diferencias tan abrumadoras están provocando los movimientos entre Comunidades Autónomas. Son Asturias, Murcia, Andalucía, Extremadura, Canarias y Castilla y León las que tienen los impuestos más altos, frente a Madrid, La Rioja o Cantabria, que han regulado bonificaciones en donaciones y sucesiones entre padres e hijos. Esas Comunidades más benevolentes son las que están “acogiendo” a la mayor parte de personas que cambian de residencia.
 

Las diferencias tan sustanciales en el pago de impuestos entre distintas Comunidades Autónomas están provocando movimientos de personas de unas a otras

Sin embargo, este sistema de impuestos con diferencias tan sustanciales puede tener los días contados. El informe Lagarde, que fue publicado tras la petición por parte del Gobierno a un grupo de expertos de analizar los impuestos españoles, aconsejaba armonizar los impuestos a herencias y establecía tipos de entre el 4 y el 10%, aunque el Gobierno no acogió esta recomendación. Hay partidos políticos que también apuestan por la armonización como forma de equilibrar la situación de los ciudadanos.
En este sentido, no podemos olvidarnos de que tras las elecciones municipales y autonómicas del pasado 24 de mayo el panorama fiscal puede cambiar y mucho. No es de extrañar que algunas de las Comunidades benevolentes, que ahora probablemente van a cambiar de gobierno, modifiquen los impuestos al alza, por lo que habrá que estar atentos a posibles reformas legislativas para actuar antes, en el caso de que fuera necesario.